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¿Por qué lloran los bebés "sin motivo"? Ángel Álvarez
¿Por qué lloran los bebés cuándo todas sus necesidades primarias son atendidas? ¿Qué hacer cuándo un bebé llora? ¿Cuándo hay que dejar llorar solo a un bebé? ¿No estamos malcriando al bebé al atender todos sus llantos? ¿Es suficiente con atender sus necesidades primarias para que el bebé deje de llorar? ¿Por qué lloran los bebés a la hora de dormir? ¿Hay que mecer o cantar al bebé para que se duerma? ¿Qué hacer cuándo un bebé se despierta cada media hora por la noche y pide teta?
Si no comprendemos las diferentes funciones del llanto del bebé, nuestras acciones pueden dañar su desarrollo emocional (y físico).
La revista Crecer Feliz ha publicado una adaptación de este artículo titulado:
”Nuevas claves para entender (y soportar) el llanto de los bebés” ¿Por qué llora, si no le pasa nada?
Cuando un bebé llora sin una razón aparente no podemos evitar sentirnos nerviosos o agobiados, y en ocasiones se despiertan en nosotros sensaciones de ansiedad que pueden ser seguidas de enfados e incluso hostilidad.
Algunos métodos de crianza sugieren no atender el llanto “sin sentido” del bebé, y aconsejan dejarlo llorar solo durante unos minutos, o incluso dejarlo llorar solo hasta que se canse. Estos métodos son muy efectivos en el “adiestramiento” del bebe, pero muchos padres ignoran que la salud emocional del bebe puede resultar dramáticamente alterada. ¿Cuándo hay que dejar llorar solo a un bebé?
NUNCA. Los bebés nunca deberían ser dejados llorar solos, sino en los brazos de su madre/padre y bajo su atenta mirada y su comprensión incondicional. Los bebés que son dejados llorar solos se sienten confusos y abandonados, con frecuencia ansiosos y atemorizados, y en ocasiones aterrados. Como consecuencia de ello, su “confianza básica” se ve afectada y tienen dificultades para desarrollar vínculos emocionales profundos. Además, pueden desarrollar miedos y ansiedades irracionales para el resto de su vida.
Cuando un bebe llora, los adultos no deberíamos irritarnos, ni pensar que es un consentido o sentirnos manipulados (los bebés nunca manipulan), tan sólo necesitan nuestra atención y saber que estamos ahí. Aunque no comprendamos la causa de su llanto, nuestra presencia es muy importante para el bebé y hacemos una labor inapreciable al escucharlo atentamente, al consolarlo sin reprimir su llanto. ¿No estamos malcriando al bebé al atender todos sus llantos?
No. Esta es una de las falacias de las escuelas conductistas tipo Estivill (En USA se llaman métodos Feber). Los bebés nunca pueden ser “estropeados” o “malcriados” por satisfacer sus necesidades primarias. Es imposible darles demasiado amor, atención, o contacto físico. En cambio, lo opuesto sí puede suceder: “los bebés pueden ser dañados profundamente si carecen de suficiente atención o contacto físico, especialmente durante los primeros meses de vida”. (Algunos adultos, tras hacer una terapia emocional profunda, explican haber llevado siempre consigo una inexplicable sensación de soledad y desconfianza que les ha impedido tener relaciones emocionales profundas).
Los bebés están programados para llorar cuando sufren alguna molestia o cuando no son atendidas sus necesidades primarias (hambre, frío, contacto, estimulación). El papel de los padres es satisfacer estas necesidades tan pronto y con tanto acierto como sea posible. ¿Es suficiente con atender sus necesidades primarias para que el bebé deje de llorar?
No. Los bebés a menudo necesitan llorar “sin una razón aparente”. ¿Cómo se explica esto?
Algunos autores han clasificado las diferentes clases de llanto en un intento por dibujar un mapa del llanto de los bebés, pero, aunque existen diferentes intensidades y modalidades de llanto, hay dos categorías básicas desde donde se puede comprender la verdadera naturaleza del llanto de los niñ@s-bebés.
Causas del llanto del bebé
1. Llanto por un suceso presente.
2. Llanto por un suceso pasado que aun esta presente.
Esta segunda razón del llanto no ha sido realmente investigada hasta muy recientemente y es necesario explicarla.
Los seres humanos poseemos sofisticados mecanismos de supervivencia que nos permiten “aparcar” las experiencias traumáticas para “procesarlas” con posterioridad. Cuando, por ejemplo, un bebé no obtiene suficiente contacto físico o la cercanía física de sus padres (durante el día y la noche) no puede evitar sufrir. Cuando esta situación se repite una y otra vez, el sufrimiento acumulado puede llegar a ser insoportable, y los bebés tienen la capacidad para desconectarse temporalmente de su necesidad.
Los bebés nacen también con los mecanismos necesarios para procesar el estrés provocado por estas experiencias. El mecanismo más importante es el llanto (otros mecanismos son temblar, sudar, bostezar, reír). Las investigaciones biológicas y neurológicas más recientes muestran claras evidencias de que el llanto desempeña un papel central en la resolución del trauma y la restauración de la homeostasis (o balance correcto), y su poder curativo es único. Sin embargo, debido a la represión sistemática del llanto en nuestra sociedad, casi todos crecemos con muy pocas oportunidades de descargar las experiencias estresantes. Lágrimas contra el estrés
Hace años, investigadores de Estados Unidos realizaron una reveladora investigadora, al analizar las lagrimas de dos grupos de voluntarios. Por un lado las provocadas por la visión de películas "conmovedoras" y por otro las producidas al cortar cebollas.
Con gran sorpresa, descubrieron que su composición era muy distinta. Todas las lágrimas contenían agua, sal y otros minerales, pero en las "lágrimas de pena" encontraron además una gran cantidad de las hormonas responsables del estrés y del dolor.
Su conclusión es que las lágrimas emocionales ayudan a las personas a calmar el dolor y eliminar el estrés, mientras que las personas que reprimen el llanto acumulan en el cuerpo esas sustancias y mantienen la tensión física y psíquica, prolongando innecesariamente su malestar.
Las escuelas que defienden un fuerte vínculo madre-bebé aconsejan a los padres responder a las demandas del bebé para satisfacerlas inmediatamente, e intentar calmar el llanto del bebé con atención y cariño, ya que asumen que el bebe se sentirá mejor si deja de llorar. Estas escuelas están muy cerca de las necesidades del bebé, pero no aciertan a ver que los bebés no sólo lloran para satisfacer una necesidad inmediata (como el hambre o la necesidad de contacto físico), sino que el llanto cumple una función primordial en la descarga del estrés físico-emocional acumulado (causado por la insatisfacción de una necesidad primaria o por un suceso traumático). Así por ejemplo, un bebé que haya sufrido un parto difícil necesitara descargar el estrés de esa experiencia durante meses. Si el bebé es separado de la madre al nacer, aunque sólo sea unas horas, puede necesitar llorar esa experiencia de abandono e “inexplicable soledad” durante mucho tiempo. Cuanto mas pequeño sea el bebé, más traumática será la experiencia. Si los padres calman o distraen su llanto sistemáticamente, necesitara años para procesar su estrés, y puede ser un niñ@ hiperactiv@ o deprimid@ “sin motivo”.
La forma en que nacen los bebés en la mayoría de los hospitales es traumática y supone un tremendo impacto a su mundo sensitivo-sensorial, pero, aun cuando la gestación y el parto hayan sido “ideales”, el proceso de adaptación al nuevo mundo es muy estresante para el bebé. Está comprobado que los bebés tienen un nivel de estrés muy alto durante los primeros meses (según muestra el análisis de sustancias relacionadas con el estrés presentes en la saliva del bebé).
Un ejemplo sobresaliente de la necesidad de llorar del bebé durante los primeros meses de vida es el llamado "cólico del lactante". Las explicaciones tradicionales se han centrado en molestias físicas (generalmente gases o indigestiones), sin embargo las investigaciones sobre la mayoría de los bebés que sufren cólico de lactante no muestran nada irregular en su digestión, y su salud es normal.
¿Tiene estrés un bebé que no ha sufrido ningún trauma y cuyas necesidades primarias han sido siempre satisfechas?
Si. Los bebés tienen experiencias diarias que les producen estrés. Los bebés pueden sentirse frustrados, confusos, abandonados, ansiosos, enfadados, tristes, traicionados, atemorizados o aterrados por razones que no son obvias para sus padres o cuidadores. ¿Cómo puedo reducir el estrés de mi bebé?
1. Esfuérzate por llevar una gestación con el mínimo estrés posible y por seguir un régimen de alimentación adecuado.
2. Infórmate sobre cómo conseguir un parto lo más natural posible, sin "drogas" y con la mínima tecnología.
3. Da de mamar a tu bebé, y evita tomar "drogas" y alimentos con efectos nocivos para tu bebé.
4. Dale mucho contacto físico, tanto por el día como por la noche, y satisface todas sus necesidades primarias tan pronto y con tanto acierto como sea posible.
5. Protege a tu bebé de situaciones difíciles o temerosas, intenta prevenir algunas de sus frustraciones y evita la sobre-estimulación.
6. Cuida (y mima) tus propias necesidades físicas y emocionales. ¿Por qué lloran los bebés a la hora de dormir?
Decir que un bebé “llora porque tiene sueño” no parece un razonamiento lógico. Si fuera así, bastaría con ponerlo a dormir.
Los bebés necesitan la presencia y el contacto físico de la madre, especialmente durante los primeros meses. Sin embargo, muchos bebés no se duermen fácilmente en brazos de la madre y lloran a la hora de dormir o se despiertan llorando poco después. ¿Por qué?
Las sensaciones, de incomodidad o malestar, del bebé se hacen más intensas cuando no tiene distracciones o estímulos externos. Durante la transición al sueño, su atención se interioriza y puede descargar más fácilmente una parte de su estrés, malestar o conflicto interno. Debido a que las sensaciones de su interior le activan y parece estar más excitado de lo que seria razonable, algunos autores piensan que no puede dormir porque se ha “pasado de cansancio”, lo cual no tiene mucho sentido. Los bebés que lloran, en brazos de la madre, antes de dormir, estén o no “pasados de cansancio”, duermen mejor porque descargan una parte de su estrés y trasladan menos sensaciones de malestar al sueño.
¿Hay que mecer o cantar al bebé para que se duerma?
Un bebé que ha tenido la necesaria estimulación e interacción durante el día necesitará dormir. Un baño o un masaje suave pueden ser de gran ayuda para facilitar su tránsito al sueño, pero si sigue quisquilloso, nervioso o hiperactivo, necesitara descargar su estrés a través del llanto. Intentar dormir al bebé haciendo ruido o moviéndolo es un hábito muy extendido. No hay nada malo en cantar y zarandear rítmicamente a un bebé, pero deja de ser un hábito sano cuando se utiliza sistemáticamente para distraer al bebé de lo que siente. Cuando esto sucede, estos hábitos sirven para adormecer sus sensaciones de malestar, ansiedad o miedo, pero no las resuelven. Los bebés necesitan dar salida a los sentimientos y tensiones antes de poder dormirse en paz. Cuando los padres interferimos en la expresión de lo que siente, aunque lo hagamos con la mejor intención, no le hacemos ningún favor al bebé.
¿Qué hacer cuándo un bebé se despierta cada media hora por la noche y pide teta?
Una buena toma de leche materna tarda unas tres horas en ser digerida. Por lo tanto, es normal que un bebé se despierte durante la noche para mamar. (Si la mamá no duerme a su lado, ambos lo tienen muy difícil y los beneficios de la lactancia pueden tener los días contados). Ahora bien, un bebé que se despierta cada media hora (sin existir ningún problema médico), tiene un exceso de estrés importante. Taparle repetidamente la boca con la teta es un error. El bebé no mama por hambre ni tampoco por puro instinto, sino que ha aprendido a utilizar la teta como mecanismo de control para calmar su malestar. Es necesario ayudarle a descargar el estrés acumulado. Para ello, es suficiente con no ofrecerle el pecho alguna de las veces que se despierta, y sostenerlo cariñosamente en brazos mientras llora. Según vaya descargando su estrés, dormirá más relajado y se despertará con menos frecuencia. Consejos para acompañar al bebé en su llanto
1. Coge a tu bebé en brazos, sostenl@ con calma, sin mecerl@ ni distraerl@, y no apartes tu atenta y comprensiva mirada de sus ojos.
2. Trata de relajarte y se consciente del amor que sientes por tu bebé.
3. Háblale suavemente. Puedes decirle: “te quiero... estoy escuchando... puedes llorar tranquilamente en mis brazos”. Déjale saber con palabras, aunque no te entienda, que entiendes cómo se siente y que quieres ayudarle a sentirse mejor.
4. Observa tus propias emociones. Su llanto puede hacer vibrar tu propio llanto reprimido. Si necesitas llorar, hazlo. Dile que estas triste también.
5. Toca sus brazos o su frente con ternura para reasegurarle de tu presencia física, intentando siempre no distraerl@ de su llanto. (Esto puede producir aun mas llanto en tu bebé).
6. Continua sosteniendo a tu bebé atentamente y con cariño hasta que deje de llorar de forma natural. (Las primeras veces, puedes calmar su llanto tras unos minutos, meciéndol@ y acariciándol@. Un bebé puede llorar mucho tiempo seguido, y en ocasiones con una intensidad sobrecogedora, pero si no le has permitido llorar libremente con anterioridad, necesitara 2 o 3 sesiones de “llanto controlado”).
Nuestra primera reacción al llanto y los berrinches del bebé será casi siempre "negativa", y es muy probable que nos encontremos diciendo las mismas frases que nuestros padres utilizaban con nosotros. Para intentar corregir nuestra actitud ante el llanto, es bueno hablar con otros padres de las dificultades de ser padres y de los sentimientos que se despiertan en nosotros al ver a nuestro bebé llorando, frustrado o indignado. También podemos formar un grupo de escucha entre padres para hablar de la propia niñez e intentar recordar cómo nos trataban los adultos cuando llorábamos y cómo nos sentíamos. Ejercicios para trabajar el llanto Explora tu infancia:
1. ¿Qué hacían tus padres cuando llorabas de pequeñ@? (ignorarte, castigarte, distraerte, consolarte, etc.) ¿Qué hacían cuando pillabas un berrinche?
2. ¿Has visto alguna vez llorar a alguno de tus padres, hermanos o familiares? ¿En qué circunstancias? ¿Cómo te sentías?
3. ¿Recuerdas algún suceso de tu infancia que necesitas llorar? Expresa tus sentimientos acerca de tu bebé:
1. ¿Cómo te sientes cuando tu bebé llora? ¿Qué sueles hacer? ¿Qué te apetece hacer? ¿Qué te gustaría hacer?
2. ¿Qué sientes cuando tu bebé coge un berrinche? ¿Qué sueles hacer? ¿Qué te apetece hacer? ¿Qué te gustaría hacer?
3. ¿Utiliza tu bebé algún sucedáneo o mecanismo de control (un osito de peluche, el chupete, se chupa el dedo etc.)? ¿Cómo te sientes en relación a esto?
Cuídate y mímate para cuidar mejor a tu bebé:
1. Participa en algún grupo de apoyo que te anime a expresar tus sentimientos.
2. Al final de la tarde dispón de al menos diez minutos para hablar, llorar y reír con tu cónyuge o una amistad de las dificultades del día.
3. Vete a ver una película triste y deja caer tus lágrimas libremente (aunque no sepas por qué lloras).
Criar a un bebé no es una tarea fácil, y los padres necesitamos mucha paciencia para poder ofrecerle la atención que necesita, pero no podemos protegerle de la vida misma, ya que crecer y aprender están acompañados de un mínimo de dolor y de frustración. Nuestra labor, como padres o educadores, no debería consistir en sobreproteger a los bebés contra toda dificultad, dolor o frustración, sino más bien en ayudarles a tratar los sentimientos y sensaciones resultantes.
Dra Solter
El llanto de los bebés es una fuente de preocupación para muchos padres.
Cuando un bebé llora y no sabemos porqué, nos ponemos nervisos@s y se despiertan en nosotr@s sensaciones de ansiedad, desamparo, frustración e incompetencia que pueden ser seguidas de enfados, cólera y hostilidad. Cuando un niñ@ llora casi nunca faltan los consejos, no solo de los profesionales de la salud y la educación, sino de familiares y amistades, pero la mayoría de las personas no solo no comprenden las verdaderas razones del llanto, sino que muchas de las sugerencias que nos dan son perjudiciales para el desarrollo emocional del bebé. Por ello es importante comprender las causas del llanto.
Hay dos razones por las que los bebés lloran:
Para comunicar una necesidad o un malestar. Los niñ@s pueden llorar cuando tienen hambre, están mojad@s, sienten frío o calor, desean ser cogid@s en brazos y/o acariciad@s, o necesitan ser estimulad@s. Estas necesidades primales son la realidad central del niñ@. El papel de los padres es intentar satisfacer las necesidades de los niñ@s tan pronto y con tanto acierto como sea posible, aunque a veces no es fácil descubrir lo que necesitan. En todo caso, los niñ@s nunca pueden ser "estropeados" o "malcriados" de esta forma. Es imposible darles demasiado amor, atención, o contacto físico.
La segunda razón del llanto durante la infancia es mucho menos comprendida y por lo tanto mucho más difícil de aceptar y de aplicar. Una vez descartado cualquier problema médico, muchos bebés continúan llorando, incluso después de que todas sus necesidades primarias han sido atendidas. Esta clase de llanto, que puede ser muy intenso durante el segundo mes de edad del bebé, ha sido llamada "cólico de lactante" y puede durar varias horas al día. Las explicaciones tradicionales sobre este llanto se han centrado en posibles problemas físicos, tales como dolores o indigestiones. Sin embargo, las investigaciones sobre la mayoría de los bebés que sufren "cólico de lactante" no muestran nada irregular en su digestión, y están generalmente en buen estado de salud. Es por lo tanto necesario considerar los posibles orígenes emocionales del llanto.
Los bebés son extremadamente vulnerables y se estresan con facilidad. Cuando sufren una experiencia traumática importante o acumulan demasiadas experiencias estresantes, los bebes sufren una cantidad considerable de dolor emocional. Estas experiencias pueden tener relación con el shock sufrido durante el nacimiento o con otros traumas y dificultades antes y después del parto.
Los bebés experimentan también confusión en el proceso de intentar comprender y asimilar el mundo que les rodea, se asustan fácilmente y se estimulan en exceso. Muchas veces, se sienten frustrados al intentar aprender nuevas habilidades o al desarrollar su capacidad de comunicación.
Todo esto tiene como resultado dolor emocional que se almacena en el organismo del bebé.
Afortunadamente, los bebés vienen equipados neurológica y biológicamente para liberar su cuerpo de los efectos de la tensión, a través del mecanismo curativo del llanto y las rabietas.
Las investigaciones han demostrado que gentes de todas las edades se benefician de un "buen llanto", y que las lágrimas ayudan a restaurar el equilibrio químico del cuerpo afectado por el estrés. Sin embargo, muy pocos adultos pueden tolerar, con un mínimo de comprensión, el llanto de los bebés, sobre todo cuando es un "llanto ilógico".
Un bebé que ha sido aislado en una incubadora durante varias horas nada más nacer, sin apenas contacto humano, puede necesitar llorar, gritar y patalear por muchas horas durante meses para lanzar fuera de su organismo el dolor emocional causado por una experiencia tan confusa y aterradora. Un bebé de varios meses de edad puede sufrir una experiencia equiparable cuando se le aísla durante varios días, con muy poco contacto humano.
Cuanto más temprana es la experiencia traumática más impacta el organismo del bebé, ya que esta menos equipado para ello.
Un bebé de tres meses puede necesitar un llanto prolongado después de una reunión familiar en la que ha sido manejado por mucha gente desconocida.
Un bebé de seis meses que ha estado intentando gatear, pero no lo consigue, puede necesitar, al final del día, expresar su frustración llorando y gritando antes de calmarse y dormirse placidamente.
El llanto en todos estos casos es la expresión que cura la herida, y no debe confundirse con el daño sufrido con anterioridad. El bebé esta equipado, hasta un cierto límite vital, para apartar las experiencias demasiado impactantes o traumáticas, y descargar su tensión en el futuro mediante dosificadas explosiones de llanto (y rabietas).
De esta forma, la expresión de su dolor cura sus heridas emocionales. Cuando los padres no permiten al bebe expresar su llanto, seguramente estará más silencioso, pero el dolor aumentará en su interior. Si los padres lo ridiculizan o castigan sistemáticamente por llorar "sin sentido" la carga se hace demasiado pesada y puede llevar al bebé a la desconexión o la neurosis. "El bebé aprende a dejar de sentir cuando sentir no tiene ningún sentido".
Durante los últimos treinta anos, la terapia primal ha adquirido un amplio conocimiento sobre los seres humanos y sus motivaciones. Lo que hemos descubierto, tan trivial como pueda parecer, es que todo se centra en el "amor". No el amor romántico de las novelas, sino el amor de los padres con los hij@s. Cuando un niñ@ carece de amor y calor, se produce dolor, y si ese dolor no se siente y se integra, causara enfermedades físicas y emocionales en una etapa posterior de la vida. No importa que esa falta de amor se manifieste en forma de rechazo, critica, humillación, o ignorando al niñ@. Todo termina afectando los procesos internos del cerebro y del organismo en general. ¿Qué deberíamos hacer los padres?
En primer lugar, una vez descartados los problemas médicos, hay que comprobar si hay necesidades o malestares inmediatos, como hambre, frío, etc. Pero si el bebé sigue estando molesto o "quisquilloso" después de que hayamos satisfecho sus necesidades primarias, deberíamos sostenerle en brazos cariñosamente y permitir que continúe llorando.
El bebé necesita proximidad y atención cuando está llorando, y nunca deberíamos dejarle solo. Aunque nos sintamos impotentes e inútiles sosteniéndole mientras llora, estamos, en realidad, proveyéndole del apoyo emocional que necesita mientras expulsa hacia fuera la tensión acumulada. El bebé no nos está rechazando cuando llora. Mas bien se siente lo suficientemente seguro como para mostrarnos sus sentimientos, al igual sucede, en algunas ocasiones, cuando una persona adulta que esta pasando por una mala racha es abrazada por un amig@ de confianza, quien reconoce sus dificultades.
Los padres que sostienen a sus bebés y les permiten expresarse de esta manera, notarán generalmente que sus bebés estarán relajados y contentos después de estas expresiones catárticas, y duermen mejor por la noche.
¿Por qué nos es tan difícil sostener a un bebé en brazos y permitir un llanto, a veces desgarrador? Probablemente porque hay pocos adultos que hayan sido permitidos llorar cuando eran pequeños tanto como lo necesitaron.
Es muy probable que nuestros padres hayan intentado constantemente parar nuestro llanto cuando éramos bebés. Quizás nos daban el chupete, o dulces, o nos meneaban cada vez que llorábamos, pensando que eso era lo que necesitábamos. Quizás nos distraigan con juguetes, música, o juegos, cuando todo lo que necesitábamos era su completa atención y un mínimo de comprensión para poder continuar con nuestro llanto.
Es posible que nos hayan dejado llorando solos en nuestra habitación hasta que nos callamos, o incluso nos hayan dado algún fármaco para calmarnos. Quizás hasta nos hayan gritado o incluso golpeado, al sentirse frustrados y desesperados.
Según fuimos creciendo, experimentamos aun más distracciones o castigos de nuestros padres y profesores porque se sentían muy molestos con nuestros intentos por desahogar nuestros sentimientos llorando y gritando.
Nuestros padres no tienen que ser culpados, ya que probablemente carecían de un mínimo de información sobre la importancia del llanto. Sin embargo, debido al condicionamiento sufrido en nuestra niñez, podemos tener una gran dificultad para reconocer esa necesidad en nuestros propios hij@s, y podemos sentirnos impulsados a parar su llanto de manera similar. Lleva tiempo deshacer toda una vida de condicionamientos. Quizás nosotros mismos necesitemos llorar muchas veces antes de poder comprender la importancia del llanto. El consejo en este sentido es claro: "es bueno llorar"; y si encontramos a alguien que nos escuche, mejor todavía. Con el tiempo, nos sentiremos mucho mejor y el llanto de nuestro bebé nos parecerá más aceptable y fácil de soportar.
En cualquier caso, si nos encontramos frustrados y agotados porque nuestro bebé llora o grita demasiado, no deberíamos dudar en solicitar toda la ayuda y apoyo que podamos obtener.
Nota: Esta información no debe ser utilizada como substituto de un dictamen o tratamiento médico. Si se sospecha la existencia de algún problema médico, los padres deberían consultar con un profesional de la salud.
El llanto sirve una doble función o propósito durante la infancia:
Comunicar necesidades básicas y vitales durante los meses preverbales.
El llanto es un proceso fisiológico beneficioso que desempeña un papel central en la resolución del trauma y la restauración de la homeostasis (o balance correcto).
Esta segunda función ha sido en gran medida desconocida hasta hace poco tiempo.
Recientes investigaciones han demostrado que una vez que se han resuelto todas las necesidades inmediatas, y han sido descartados los problemas médicos, los niñ@s que son "cogidos en brazos" y permitidos llorar experimentan en poco tiempo una mejoría anímica (y física) notable, especialmente cuando se les permite llorar el tiempo y la intensidad que necesitan, cuando lo necesitan.
Puesto que los niñ@s con algún trauma relacionado con el nacimiento (o la gestación), tienden a llorar mas que aquellos no traumatizados, y puesto que el llanto excesivo de los niñ@s sirve en muchas ocasiones como un detonante para maltratar al niñ@ (generalmente en un intento por hacerle callar), se puede concluir que el trauma de nacimiento es un factor muy importante que propicia otras experiencias traumáticas posteriores en el niñ@. Además del sufrimiento del trauma de nacimiento en si mismo, estos bebés sufren con frecuencia traumas adicionales en las manos de sus padres, que no entienden las tentativas del niñ@ por curarse con el llanto. Este hecho puede ayudar a explicar muchos de los problemas emocionales y de conducta de los niñ@s que experimentaron complicaciones perinatales.
Debido a las reacciones que produce en los padres los bebés que lloran excesivamente, hay que considerar seriamente que los bebés que lloran demasiado, además de ser incomprendidos, corren un alto riesgo de ser maltratados o de sufrir alguna clase de abuso. Por lo tanto, los padres de los niñ@s "llorones" deberían de recibir diversas formas de ayuda:
En primer lugar, necesitan información y ser recordados continuamente que "el llanto es beneficioso y curativo para el bebé", y que el llanto del bebé no implica que lo estén haciendo mal o que el bebé los esté rechazando.
En segundo lugar, necesitan mucha motivación para sostener y escuchar al bebé cuando llora, sin reaccionar negativamente ante ello.
En tercer lugar, los padres necesitan también ser escuchados y expresar las propias emociones que se activan cuando lloran sus bebés, así como sus sensaciones de cólera y ansiedad, o cualquier sensación de impotencia consecuencia de un embarazo o un parto traumático.
Por último, necesitan, de vez en cuando, un respiro de sus responsabilidades como padres para no agobiarse hasta la extenuación y descargar su frustración con el niñ@.
Solo cuando los padres reciban esta clase de apoyo e información sobre el llanto, seremos testigos de una fuerte reducción en el número de casos de niñ@s maltratados y de abusos en general durante la infancia. Mas aun, el prolongado impacto de un nacimiento traumático será reducido al mínimo porque los bebés se estarán curando ellos mismos bajo el techo protector de unos padres que "permiten" al niñ@ expresar e integrar sus sensaciones y sentimientos, permitiéndole expresar una de las mayores fuerzas integradoras y curativas de la naturaleza humana: "El llanto".
CRECER FELIZ. El Llanto
Nuevas claves para entender (y soportar) el llanto de los bebés
¿Por qué llora, si no le pasa nada?
Cuando un bebé llora "sin motivo", podemos sentirnos agobiados, desconcertados y hasta hostiles. Hay métodos que proponen no atender su llanto y dejarle llorar a solas un rato... o hasta que se canse. El autor de este texto opina que con ese "adiestramiento" el bebé lo pasa muy mal y su salud emocional se ve alterada. No obstante, a quienes intentan calmar sus llantos como sea, porque asumen que se sentirá mejor si no llora, también les advierte que el llanto alivia, es una "terapia" contra el estrés. Permitámosle llorar, pero sin dejarle solo.
Durante los primeros seis meses de mi hija Alesandra fui testigo, al menos una docena de veces, de un llanto intenso y desconsolado sin un motivo aparente. Ese llanto “inexplicable” y difícil de tolerar, que en ocasiones llego a durar casi una hora, tenia un motivo que hoy, una y otra vez, he podido comprobar en más bebés, por mi trabajo como terapeuta en la Asociación Primal: la descarga del estrés. Espero que estas dudas con respuesta os ayuden a entender y cuidar mejor a vuestro hijo sintiéndoos competentes. Y es que, por mi experiencia con mi hija Alesandra, también entiendo la dificultad que supone para los padres soportar estos episodios de llanto sin llegar a perder los nervios. ¿CUANDO CONVIENE DEJARLE LLORAR SOLO?
Nunca. Cuando un bebé llora es porque nos necesita y debemos responderle. Un bebé al que se le deja llorar solo se siente incomprendido, abandonado y puede que aterrado. En consecuencia, su "confianza básica" se ve afectada, no establece vínculos emocionales profundos y desarrolla miedos y ansiedades irracionales para el resto de su vida. Cuando un bebé llora, los adultos no deberíamos irritarnos, ni pensar que es un consentido o que quiere manipularnos. Es sólo que nos necesita. Incluso cuando no podemos averiguar la causa del llanto, nuestra labor resulta útil estando a su lado.
¿ATENDERLE SIEMPRE QUE LLORA NO ES MALCRIARLE?
No, esta es una falacia de las escuelas conductistas. Los bebés no se "estropean" ni se "malcrían" por ver respondidos sus llantos. Es imposible darles demasiado cariño, atención o contacto. En cambio, lo opuesto si es posible: los bebés pueden sufrir un gran daño emocional si carecen de atención o contacto físico, especialmente en sus primeros meses. (Por eso algunos adultos, tras una terapia emocional profunda, confiesan haber llevado siempre consigo una inexplicable sensación de soledad y desconfianza que les ha impedido establecer relaciones afectivas estables.)
Un bebé llora si tiene una molestia o una necesidad primaria que sus padres deberán identificar y satisfacer. Pero el llanto, además de servir para comunicar ¡es, en sí mismo, una forma de consuelo!
Ángel Álvarez
(Psicoterapeuta, presidente de la Asociación Primal) LÁGRIMAS CONTRA EL ESTRÉS
Hace años, investigadores de Estados Unidos realizaron una reveladora investigación. Recogieron las lágrimas derramadas por dos grupos de voluntarios, en un caso las provocadas por la visión de películas "conmovedoras" y en el otro las producidas al cortar cebollas. Y al analizarlas, encontraron que su composición era muy distinta: además de agua, sal y otros minerales, presentes en ambas, en las lágrimas "de pena" encontraron una gran cantidad de las hormonas responsables del dolor y el estrés, y no en las de cortar cebolla. Su conclusión es que las personas que lloran eliminan el estrés y calman el dolor más rápidamente que quienes reprimen el llanto. Estos acumulan en el cuerpo esas hormonas y mantienen la tensión física y psíquica durante más tiempo. Por eso, no sólo para comunicarse, los bebés necesitan llorar. Y los adultos... ¿no es como para echarse a llorar con ellos? ¿Por qué llora, si no le pasa nada? ¿POR QUÉ SIGUE LLORANDO SIN MOTIVO?
Hay que entender que un bebé puede llorar por un suceso presente o por un suceso pasado que aun está presente (esta razón raras veces se contempla). Porque los seres humanos poseemos sofisticados mecanismos de supervivencia que nos permiten “aparcar” las experiencias traumáticas para "procesarlas" con posterioridad. Si, por ejemplo, un bebé no obtiene suficiente contacto físico o la cercanía de sus padres, de día y de noche, no podrá evitar sufrir. Y aunque puede desconectarse temporalmente de su necesidad, si esta situación se repite una y otra vez, el sufrimiento acumulado es insoportable y necesita descargarlo. ¿Cómo? Llorando. ¿ES ÉSTE UN LLANTO QUE NO CONVIENE REPRIMIR?
Así es. Las más recientes investigaciones neurológicas demuestran que el llanto es nuestro mecanismo más eficaz para procesar el estrés (otros son temblar, sudar, bostezar, reír...). Y desempeña un papel central en la resolución del trauma y la restauración de la homeostasis o balance correcto. Su poder curativo es único, como el de la risa (no olvidemos que ambas son manifestaciones emocionales exclusivamente humanas). Sin embargo, debido a la represión sistemática del llanto en nuestra sociedad, tenemos pocas oportunidades de procesar las experiencias estresantes.
Por ejemplo, un bebé que haya sufrido un parto difícil necesitará descargar el estrés de esa experiencia durante meses. Y un bebé separado de la madre al nacer puede necesitar llorar tiempo después esa sensación de abandono e "inexplicable soledad". Si los padres, en vez de entender su llanto y acompañarle con calma, le distraen y no le permiten llorar, necesitará años para procesar su estrés y puede ser un niñ@ nervios@ o deprimid@ "sin motivo". ¿TODOS TIENEN ESTE LLANTO DE ESTRÉS?
Todos los bebés tienen altos niveles de estrés en sus primeros meses (se aprecia en los análisis de saliva). El parto y la adaptación a este mundo son experiencias traumáticas e impactantes que “necesitan ser lloradas”. Y todos, en mayor o menor grado, viven experiencias estresantes a diario: se sienten frustrados, confusos, abandonados, ansiosos, enfadados, traicionados o asustados por razones que no son obvias para los adultos. ¿NO SERÁ QUE LLORA POR QUÉ TIENE SUEÑO?
No parece un razonamiento lógico: bastará con ponerle a dormir. Pero muchos padres relatan que su bebé llora antes de dormirse o se despierta llorando. ¿Por qué? Porque al no tener distracciones externas, sus sensaciones de malestar interno se hacen más intensas (eso le hace parecer más excitado y se dice que "se ha pasado de cansancio"). Y porque durante la transición al sueño su atención se interioriza y puede descargar más fácilmente el estrés acumulado. No hay nada malo en canturrear y acunar rítmicamente a un bebé para que se duerma, pero deja de ser un hábito sano si se utiliza sistemáticamente para distraerle de lo que siente. Esto adormece sus sensaciones de pena, ansiedad o miedo, no las resuelve. Los bebés necesitan dar salida a los sentimientos y tensiones antes de poder dormirse en paz. Cuando lloran antes de dormir, estén o no "pasados de cansancio", duermen mejor porque descargan en parte su estrés y trasladan menos sensaciones de malestar al sueño. ¿CUÁL ES LA CLAVE PARA ENTENDER SU LLANTO?
Averigua qué le pasa, si tiene hambre, un dolor, una molestia... Y si no das con la causa, no te desesperes, no lo estás haciendo mal, los bebés lloran con frecuencia. Mantente en calma, abrázale, dile que entiendes lo que siente, llora con él si tienes ganas... y permítele llorar en tu hombro, sin dejarle solo, hasta que se calme. Más amargas que las lágrimas derramadas son las que no pueden derramarse. ¿Por qué llora, si no le pasa nada? TIENE AL MENOS SIETE MOTIVOS PARA LLORAR
Aquí los hemos agrupado en siete y podrán resumirse en dos: llora porque nos necesita o porque lo necesita. El único motivo por el que jamás llora es para fastidiar.
NECESITA COMER
¿Cómo llora? De forma rítmica: un llanto explosivo y corto seguido por una pausa para coger aire y luego otro llanto. Tal vez se golpee la mejilla o se muerda el puño. Si no recibe alimento se convierte en llanto de dolor. Puede suceder en mitad de la toma si tiene la nariz tapada y no respira bien al mamar (o si la tetina del biberón tiene el agujero demasiado pequeño).
¿Qué hacer? Aliméntale cuando lo pida, no “a su hora” (en unos meses su horario será más regular). Pero no cada dos por tres, aunque así se calme: al chupar dejará de llorar unos instantes y luego se pondrá peor. Antes de la toma, despéjale la nariz con suero fisiológico, masajea tu pecho para que la leche fluya y comprueba que la tetina gotea al inclinar el biberón. LE ESCUECE EL CULETE
¿Cómo llora? Igual que el llanto por dolor agudo (dolor interno o molestia externa). Algunos bebés no lloran al notar el pañal húmedo; otros sí, sobre todo si tienen exantema (escocedura o pupitas).
¿Qué hacer? Avisa al médico si no consigues calmarle (o díselo después). Para evitar gases, comprueba: que coge bien el pecho (abarca el pezón y parte de la aureola con los labios, como una ventosa), que el agujero de la tetina no es grande (se atraganta) ni pequeño (le cuesta chupar) y que eructa tras la toma. Si son cólicos, paciencia y aguante (hacia los tres meses desaparecen solos).
UNA MOLESTIA EXTERNA
¿Cómo llora? Tan estridente como en un dolor interno, pero más fácil de calmar al remediar lo que le molesta. A veces es la expresión de un enfado o frustración, con el típico gesto enfurruñado (no encuentra el chupete, le ponen un gorrito “a traición”, tiene la oreja doblada bajo la cabeza y aun no puede levantarla...).
¿Qué hacer? Comprueba que no se debe a la postura, ni le aprieta la ropa, ni le roza el pañal, ni está en contacto con un tejido irritante (ni echado sobre el sonajero)... Examina sus dedos, por si alguno se le ha enganchado en un ojal de la ropa, o con un hilo, o con un cabello largo... Puede que tenga frío, si le has abrigado poco. ¿Ha mojado el pañal? SE HA ASUSTADO O SE SIENTE SOLO
¿Cómo llora? Rompe a llorar asustado, con temblores de la barbilla y agitando los brazos y las piernas. Por ejemplo: si le manejan con brusquedad, si se encuentra desnudo, si oye un ruido extraño o una voz muy fuerte, si ve una sombra atemorizadora... Tal vez se ha despertado y necesita saber que no se ha quedado solo.
¿Qué hacer? No corras a cogerle, acércate despacio y hablándole para avisarle que llegas. Levántale y acuéstale con suavidad. Utiliza un cambiador tipo “piel de cordero” o una toalla calentada en el radiador, tapándole con ella si hace frío. Masajéale si llora al sentirse desnudo. Llévale por la casa en el marsupio y tenle en familia, no aislado. ENFERMEDAD, FIEBRE, CALOR...
¿Cómo llora? Llanto débil, quejumbroso y nasal. Si tiene fiebre puede deberse a una infección, una vacuna reciente... Estará sofocado y con la piel muy caliente, o muy pulido. Se mostrará quejoso e irritable si tiene calor o el ambiente es muy seco.
¿Qué hacer? Si le suda la nuca, quítale algo de ropa, o ponle en una habitación más fresca, o pásale una esponja por la cara y la piel... Haz esto último si tiene fiebre (los baños fríos son muy peligrosos), además de darle el antipirtico (paracetamol SÍ, aspirina NO). Usa un humidificador y ponle suero para que no se le resequen las fosas nasales. NECESITA LIBERAR ESTRÉS O TENSIÓN
¿Cómo llora? Con fuerza, mucho tiempo, rechazando los intentos de alimentarle, mecerle o acariciarle. Tal vez retire la mirada. Suele suceder al final de la tarde, más si está excitado. Se prolonga si no lo entendemos o nos empeñamos en que duerma o coma. Sólo cuando se desahogue podrá calmarse para comer o dormir.
¿Qué hacer? Es el motivo menos estudiado y el más incomprendido. Al llorar descarga su ansiedad, incluso la acumulada por acontecimientos pasados. No te desesperes intentando distraerle de su llanto, ni lo reprimas, permite que fluya acompañándole con amor y sin perder los nervios. Cuando haya llorado un poco puedes probar a darle un paseo, situarle ante una ventana, acostarle en la cama junto a ti...
Si quieres saber más: Asociación Primal teléfono: 902 12 00 05. www.primal.es
E-mail: angelo@primal.es
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